La incongruencia tiene alas

«Para significar imposibilidad o incongruencia, Virgilio habló de encastar caballos con grifos. […] Con el tiempo, la locución «Cruzar grifos con caballos» llegó a ser proverbial; a principios del siglo XVI, Ludovico Ariosto la recordó e inventó al Hipogrifo.

Águila y león conviven en el grifo de los antiguos; caballo y grifo en el Hipogrifo ariotesco, que es un monstruo o una imaginación de segundo grado».

Fuente: BORGES, Jorge Luis. El libro de los seres imaginarios. Barcelona: Bruguera, 1986, p. 118.

Imagen: DERMOT POWER. «Hipogrifo volando», 2002. Diseño del hipogrifo Buckbeak, creado para la película El prisionero de Azkaban.

Dragones del este, dragones del oeste

«En la génesis de la idea mítica del dragón pudo intervenir el asombro al descubrir restos de monstruos antediluvianos. […]

En la Edad Media, y en Occidente, los dragones tienen el busto y las patas de águila, el cuerpo de enorme serpiente, alas de murciélago y la cola terminada en dardo y vuelta sobre sí misma. […]

La asociación dragón-rayo-lluvia-fecundidad es frecuente en los textos chinos arcaicos, por lo cual el animal fabuloso es el elemento de relación entre las aguas superiores y la tierra».

Fuente: CIRLOT, Juan Eduardo. Diccionario de símbolos. Madrid: Siruela, 1997, pp. 178-181.
Imagen: Símbolos del dragón empleados por las marcas Lindt y Dragonair.

El origen del «hielo caliente»

«—Ahí está la cosa, amiguito —dijo fatigadamente— […] helábamos aquel agua caliente tan endiabladamente aprisa que el hielo quedaba tibio todavía!»

Fuente: ASIMOV, Isaac. «Cronogato», Isaac Asimov: Selección 3. Barcelona: Bruguera, 1983, p. 16. Relato publicado originalmente en la revista Astounding, en el año 1941.
Imagen: Ilustración del paradójico «hielo caliente», uno de los productos más valiosos en el videojuego No Man’s Sky.

El signo del pelícano

«El Fisiólogo dice que el pelícano quiere mucho a sus hijos. Cuando nacen los polluelos, en cuanto están algo crecidos, golpean a sus padres en el rostro. Éstos les golpean a su vez, matándolos. Pero los padres empiezan entonces a afligirse por sus hijos, y después de haberse lamentado durante tres días sobre los polluelos que han matado, la madre, al final del tercer día, se abre el costado y deja caer su sangre sobre los cuerpos muertos de los pequeños, y los despierta a la vida».

Fuente: MALAXECHEVERRÍA, Ignacio (ed.). Bestiario medieval. Madrid: Siruela, 1986, p. 52.

La roseta y el muaré

Imagen: © ACG 2021

En las impresiones que utilizan varias tramas de puntos de color ordenadas, como el offset, se debe evitar que se formen interferencias entre los distintos colores —el temido muaré—, ya que generarían manchas oscuras, por la coincidencia de los puntos, y claras, por la de las áreas vacías. Para evitarlo, cada uno de los colores se debe colocar en un ángulo específico, lo que da lugar a un bonito dibujo geométrico, denominado «roseta».

La hipnótica animación que hemos realizado muestra cómo al cambiar los ángulos, se van generando distintos tipos de muaré; partiendo de la roseta ideal hasta el desastre que supondría la coincidencia total de tramas.

La cara no es el espejo del alma

LE BRUN, Charles. Láminas extraidas de su libro Liure de portraiture pour ceux qui commencent à dessiner. París, ca. 1700.

Las teorías que relacionan el aspecto de las personas con su personalidad son tan antiguas como la civilización, pero a partir de la Edad Moderna llegaron a desarrollarse como una pseudociencia, la Fisiognomía o Fisiognómica. Aunque parezca divertido comparar los rostros de personas con animales, o tratar de adivinar los pensamientos que se esconden tras los gestos, esta idea es intrínsecamente peligrosa. El análisis fisiognómico y la frenología se han utilizado como pruebas inculpatorias en juicios, y sirven de pretexto a los racismos más violentos.

Fuente: Gallica

El Universo Paralelo de Luigi Serafini

Imagina peces con largas melenas, árboles nadando en el mar o plantas que llueven sobre sí mismas. Estos seres viven en el Codex Seraphinianus —una posmoderna vuelta de tuerca al Manuscrito Voynich—, que fue dibujado y escrito en un lenguaje imaginario por Luigi Serafini. O quizá, como nos cuenta Luigi, la verdadera autora fue una gata blanca; quién sabe.

Fuente: SERAFINI, Luigi. Codex Seraphinianus. Milán: Rizzoli, 2015.

Blasones de Japón

Fotomontaje realizado con un «kamon» que representa un cangrejo. © LSM 2021

Los «kamon» son los blasones heráldicos japoneses, semejantes a los escudos nobiliarios europeos. Por su abstracta simplicidad, parecen tan modernos que podrían confundirse fácilmente con logotipos o pictogramas contemporáneos. Quizá por esto mismo resulta especialmente necesario conocerlos para los amantes del diseño, y ya que estamos, disfrutar de su intemporal belleza.

Blasones de Japón

«Y le explicó que la belleza de una recta es inalcanzable, porque en ella están disueltas todas las curvas»

BARICCO, Alessandro. Esta historia. Barcelona: Anagrama, 2007, p. 79.